heritage

Premio beca de intercambio con Estados Unidos

La Consejería Cultural de la Embajada de España en Estados Unidos, en colaboración con dos Agencias federales estadounidenses, por una parte el National Endowment for the Arts que se dedica a la promoción de la cultura en EEUU y por otra, el National Park Service, que gestiona además de los parques naturales, los principales monumentos históricos del país y el Ayuntamiento de Málaga, han puesto en marcha el Programa de Residencias Artísticas España – Estados Unidos cuyo objetivo es ofrecer a artistas, creadores e investigadores españoles y americanos la oportunidad de explorar temas relativos al patrimonio artístico y cultural desde una perspectiva creativa.

002_a

Exposición Cumbres dentro del festival de fotografía BegiraPhoto

Cumbres
Carla Andrade, Davide Maria Ferrari, Moreno & Grau y Martín Rueda

Centro Zelaieta
Del 30 de octubre al 18 de noviembre
Amorebieta-Etxano (Bizkaia)

La muestra propone un diálogo entre la obra de Carla Andrade (Vigo, 1983), Davide Maria Ferrari (Palermo, Italia, 1974), Moreno & Grau, Alba Moreno (Málaga, 1985) y Eva Grau (Málaga, 1989) y Martín Rueda (Sevilla, 1964). Cuatro miradas de tres generaciones distintas que comparten la práctica del deambular por las montañas y la apreciación artística la naturaleza.

Horario de visita
De lunes a viernes de 9 a 21 horas.
Sábados de 10 a 14 horas.

Mareas de vida y muerte

La segunda edición de ‘Hors Pistes’, que se celebra en el Centre Pompidou Málaga, vuelve a estar marcada por su componente político e inmersión en asuntos gruesos, como las migraciones

JUAN FRANCISCO RUEDA
Diario Sur.

Uno de los aspectos más destacables de la programación expositiva del Centre Pompidou Málaga se fundamenta en la presencia de festivales y «manifestaciones» (‘performances’ y talleres que acompañan a una exposición), los cuales se reeditan cada temporada con nuevas entregas. De este modo, además de trasladar a Málaga líneas expositivas que se desarrollan en París, se genera una línea de contenidos que se reformula en cada cita. Esto viene ocurriendo con ‘MOVE’ y ‘Videodanse’, que insisten en la importancia de la acción, la danza y el cuerpo como ‘ámbitos’ para la creación visual contemporánea, al tiempo que se muestran como medios que vehiculan otras reflexiones.

La última entrega de ‘MOVE’, ‘Hips don’t lie’ (octubre-noviembre de 2016), procuró un cuestionamiento de situaciones sociopolíticas de países de Oriente Próximo, tanto como nuestra actitud etnocentrista para con ellos, mediante la práctica, prohibición y deformación de la tradicional danza baladí, en la que el uso del cuerpo femenino es indispensable; con ello se escenificaban las actitudes y reacciones en torno a él (repulsa fundamentalista, práctica de resistencia y libertad de la mujer en sociedades cada día más asfixiantes y su objetualización sexual y ensoñaciones eróticas en torno a lo oriental). Ese componente sociopolítico (discursos en torno a la identidad, geopolítica, post-colonialismo) marca estos festivales, que permiten, por fortuna, que la programación no se base exclusivamente en valiosas citas que puedan actuar a modo de fáciles reclamos en función a grandes nombres reconocibles por el gran público.

Esa constante se aprecia igualmente en la exposición que ahora nos ocupa, ‘Hors Pistes. Travesías marítimas’. De hecho, es la segunda edición que se desarrolla en Málaga de este festival (‘Hors Pistes’) que, desde hace 12 años, se viene celebrando en París, dedicado en cada edición a un asunto de actualidad o a un motivo que puede incentivar una reflexión sobre la realidad más inmediata. En 2016, bajo el subtítulo de ‘El arte de la revuelta’, se consagró a propuestas de vídeo y ‘performance’ que atendían, desde lo meramente documental hasta lo fabulador, pasando por ejercicios de estética relacional, a los distintos movimientos ciudadanos que habían recuperado la calle como espacio de resistencia y crítica. Aquél resultó un proyecto eminentemente político, brillante y comprometido. Pero también, esa ‘deslocalización’ de este festival parisino permitió que, desde la sede malagueña, se propusiera una serie de artistas nacionales que pudieran sumar otras visiones al discurso. En definitiva, moldear el proyecto con la inclusión de creadores ‘locales’ que dialogaran con otros internacionales y aportaran el contexto más cercano y situaciones familiares o que tomaran acontecimientos y experiencias sucedidas en España. En ‘Travesías marítimas’ ha ocurrido algo similar, de modo que los artistas Rogelio López Cuenca, Isidro López-Aparicio y la pareja Moreno & Grau se han incorporado a una serie de creadores propuestos desde París.

Asimismo, y a pesar de que ‘Hors Pistes’ somete el tema al que se dedica a una mirada plural por parte de artistas, con distintas sensibilidades y poéticas, que ayuda a que se manifieste en una complejidad mayor merced a esos distintos ‘puntos de vista’, esta edición, como la anterior, vuelve a tener un marcado carácter político y de toma de partido por asuntos absolutamente urgentes. Bajo el subtítulo de ‘Travesías marítimas’, en un momento como éste y en contextos como el nuestro, la llamada «frontera-sur», o el francés, tan vinculado al norte de África, la crisis humanitaria de los refugiados y al trágico trasiego de vidas humanas que cruzan el Mediterráneo haciendo de este mar tanto una escapatoria y desesperada vía para la esperanza como una gran fosa que, cada día, ve aumentar el número de migrantes que perecen en sus aguas, se convierten en temas de gran presencia y resonancia.

Son los casos de las propuestas de Raphaël Faon, López-Aparicio y, en menor medida, puesto que atiende a oleadas de migración anteriores, la de López Cuenca. Faon, en una secuencia fotográfica, atiende a las barcazas repletas de migrantes, pero, al emplear barridos, la imagen se ‘desdibuja’ perdiendo nitidez, de modo que nace una imagen tristemente premonitoria en cuanto a la condición espectral que adquieren esas embarcaciones y personas, presencias fugaces. López-Aparicio, artista que teoriza sobre los conflictos a partir de la praxis e inmersión en los mismos, se adentra literalmente en el Mediterráneo como espacio secular de encuentro, intercambio y comunicación entre sur y norte. Esto es, su pieza se estructura en dos ámbitos, siendo el primero un cubículo en el que ‘acompañamos’ a López-Aparicio en un viaje que emprende en canoa desde la costa granadina hacia África, haciendo el viaje contrario al que hacen las personas que escapan de la guerra o de la miseria. En definitiva, trata de ponerse en el lugar del Otro. Esa experiencia envolvente de soledad, miedo y fatiga que comparte el creador se contrarresta con otra más reflexiva en la que, al modo de un archivo, se acumulan distintos materiales e información (gráficos de inmigrantes, mapas históricos, informes humanitarios, etc.) sobre el Mediterráneo. Este conjunto de materiales evidencia el proceso orgánico de creación del artista y consigue contextualizar la problemática actual en distintos parámetros históricos y magnitudes.

Por su parte, López Cuenca comparece con ‘Canto VI’ (2005), que excede la cuestión migratoria y trabaja en el desvelamiento de la operatividad de las imágenes, de sus intereses inadvertidos y su papel como síntomas sociales. El incesante flujo fílmico, con encabalgados y fundidos de imágenes, nos sitúa ante un cúmulo de escenas publicitarias de ocio, turismo y hedonismo en torno al mar que colisionan con punzantes documentos de migrantes arribando a nuestras costas: el placer frente a la supervivencia, las sonrisas de las tripulaciones de cruceros y plantillas de hoteles, prestos a desvivirse por el turista, frente a los desencajados rostros de los que viajan jugándose la vida por llegar a Europa.

La pareja Moreno & Grau ponen el contrapunto con un vídeo que supone una invitación a una exploración interior, a un viaje meditativo. Las artistas usan la atmósfera envolvente y onírica, que se maximiza por su reflejo en el suelo, de una playa geotermal islandesa. Como es habitual en su poética, vuelven a acudir a la luz y el agua como elementos y medios naturales que permitan una introspectiva reflexión y un reencuentro con nosotros mismos. El mar aparece entonces como esa magnitud evocadora, que ha servido al ser humano para ‘transportarse’ metafóricamente –no sólo literal– y que ha devuelto un reflejo sobre su condición. Ha de destacarse cómo esta pareja empieza a hacer de la escritura un elemento fundamental de su trabajo, aquí puesta en escena a través de una voz en off en la que nos ‘embarcamos’ para ese periplo mental que nos proponen.

Hors Pistes: El mar como testigo y espejo

II edición del festival de vídeo «Hors Pistes», que, en su salto de París a Málaga, incluye a artistas españoles

JUAN FRANCISCO RUEDA
13/04/2017 ABC Cultural.

Por segundo año llega desde París al Pompidou-Málaga el festival Hors Pistes, que viene celebrándose allí desde hace más de una década, siempre dedicado a un tema de actualidad que se somete a una mirada artística poliédrica, especialmente desde el vídeo, la performance y los talleres. Si la propuesta del año pasado se consagró a las revueltas sociales, generando un brillante y comprometido proyecto, este 2017 el motivo es el de las travesías marítimas. Y el conjunto vuelve a estar marcado por cuestiones sociopolíticas. La crisis humanitaria de los refugiados centra varios vídeos. Resultaría imposible en este contexto no atender al trágico trasiego de vidas que cruzan el Mediterráneo haciendo de este mar tanto una escapatoria y desesperada vía para la esperanza como una gran fosa de migrantes que perecen en sus aguas.

Un aspecto a resaltar de Hors Pistes desde que se desarrolla entre París y Málaga es la inclusión de artistas españoles. En esta ocasión, junto a Raphaël Faon, Nicolas Clauss o el chileno Enrique Ramírez, tres son los creadores nacionales: Rogelio López Cuenca, Isidro López Aparicio y la pareja Moreno & Grau.

El montaje hace que algunos vídeos excedan su condición fílmica y desemboquen en lo ambiental. Ello se debe a que se proyectan sobre superficies en ángulo que generan espacios, lo que, unido al empleo de un suelo reflectante, acaban por envolvernos en los reflejos marinos. Es el caso del trabajo de Moreno & Grau, quienes «inducen» a un viaje meditativo, casi una desocupación del cuerpo, a la orilla de una playa geotermal islandesa. Es la pieza que más se aleja de problemáticas concretas, convirtiendo el mar, con ayuda de una voz en off, en una magnitud que permite rencontrarnos con nosotros mismos.

Hacia dentro

También López Aparicio nos arropa y lleva mar adentro. Su obra combina la imagen en movimiento con una instalación a modo de archivo en la que se acumulan materiales sobre el Mediterráneo como ámbito secular de encuentro, intercambio y comunicación entre sur y norte. Su propuesta parte de una acción política: ponerse en el lugar del Otro para hacer el viaje contrario, partiendo de la costa granadina. El flujo fílmico de Canto VI, de López Cuenca, funde imágenes publicitarias de ocio y turismo y punzantes documentos de migrantes llegando a nuestras costas. Su mirada perspicaz convierte esas paradojas y contrastes en motor para su crítica. A las sonrisas de las tripulaciones de cruceros y plantillas hoteleras prestas a «desvivirse» por el turista, le acompañan los rostros de los que se juegan la vida para escapar de la miseria y cómo son recibidos. Muchas de esas imágenes se repiten en las fotos de Faon, que convierte en premonitorios espectros las barcazas repletas de desplazados.Ramírez nos traslada al Pacífico y a los «vuelos de la muerte» que empleaba Pinochet para hacer desaparecer represaliados arrojándolos al agua. El mar: testigo y fosa.

Hors Pistes. Las travesías marítimas. C. Pompidou-Málaga. Pasaje Dr. Carrillo Casaux, s/n. Comisarios: S. Pras, G. Gomez, J. M. Luna y M. Martínez. Hasta el 23 de abril.

La Naturaleza como espejo. Alba Moreno & Eva Grau en Isabel Hurley

Versión ampliada de la crítica publicada en diario SUR (07/01/2016)

Alba Moreno y Eva Grau siguen construyendo su poética gracias a la suma de metáforas acerca de la convivencia y el diálogo. Muchas estaban latentes en la Naturaleza, en espera de sus miradas

Juan Francisco Rueda

Alba Moreno & Eva Grau. ‘The Distance in Between’
La exposición: 3 obras la componen, pero todas ellas son instalaciones, varias con un gran componente ambiental (‘environment’), por lo que crean atmósferas que se apoderan del espacio. Las 3 instalaciones evidencian la multiplicidad de disciplinas y soportes que emplean estas artistas: instalación fotográfica (fotografías sobre metacrilato que en algunos casos se superponen), vídeo cuya proyección sobre pantalla se refleja en una lámina de vidrio sobre el suelo, así como los derredores de ‘lo escultórico’ con dos postes metálicos que intercambian mensajes mediante luces. Lugar: Galería Isabel Hurley. Paseo de Reding, 39 bajo, Málaga. Fecha: hasta el 21 de enero. Horario: de martes a jueves, de 11.00 a 13.30 h. y de 17.30 a 20.30 h.; viernes, de 11.00 a 14.00 h. y de 18.00 a 21.00 h.; y sábados, de 11.00 a 14.00 h.).

Al recorrer la exposición de Alba Moreno y Eva Grau (1985 y 1989, Málaga) el que esto escribe siente una sensación familiar. Las tres instalaciones con las que solventan este proyecto, primero en solitario en una galería, refrendan el universo de esta pareja artística conformada en 2014 y que, con anterioridad a ésta, había desarrollado dos exposiciones individuales (Centro Cultural Provincial y Casa Sostoa, 2014 y 2016 respectivamente). No es poco esto, fraguar, en tan corto espacio de tiempo, un corpus de obras reconocibles como propias y un conjunto de imágenes que participen inequívocamente de las alegorías que vienen construyendo. Esto es situarse cerca de una de las aspiraciones de todo artista: poseer coherencia y tener un ‘sello’. En definitiva, ir cincelando una poética personal e intransferible, tanto como seguir reformulando su mundo gracias a mantener los asuntos y metáforas explorados mediante nuevas herramientas e imágenes y –lo que es aún más importante- a través de nuevas vivencias. Y es que, el trabajo de ambas se nutre de esa componente (co)vivencial. No en vano, sus obras son un transparentar su condición como pareja, con sus retos, dificultades y logros..

Desde que se franquea la entrada de la galería se percibe el carácter ambiental que persiguen Moreno y Grau en cada proyecto, carácter que busca crear una atmósfera de recogimiento y que las piezas no sólo estén en el espacio, también que lo tomen e interactúen con él. La continua alusión a la Naturaleza es otro rasgo que caracteriza el trabajo de ambas. Tanto como la presencia medular de la luz y de lo dual y dialéctico.
Esa sensación familiar mencionada adquiere una dimensión especial ante ‘The Old World is Burning’, la instalación fotográfica que cierra la exposición. Al recorrer las múltiples fotografías que la componen resulta imposible no recordar la exposición ‘Huellan/Ellos’ (CCP, 2014), la primera en la que estas artistas hacían confluir sus caminos. Algunas de esas imágenes de una Naturaleza radical en la que se concentran los extremos (valles y montanas, oquedades y cimas, lava e hielo), tomadas en Islandia, hacen rememorar obras que pudieron verse entonces, como ‘Planeta’ o ‘Cavar un agujero es construir una montaña’, así como alguna fotografía del proyecto ‘Never to Be Forgotten’. Esa sensación de agitación de la memoria que el espectador puede sentir ante esos escenarios que evocan su trabajo inicial, puede ser una sensación próxima aunque ínfima respecto a la que estas artistas pudieron sentir ante el desvelamiento de esos accidentes naturales. Es decir, unas creadoras que basan su trabajo en la ideación y ‘localización’ de metáforas acerca de la convivencia y el diálogo, en un viaje a Islandia –viaje de autoexploración y auto-indagación- encuentran que esas metáforas ideadas existían. Esos hallazgos podrían estar cerca de lo que se conoce como serendipia, una especie de encuentro fortuito de algo relevante y que, en su caso, ya había sido explorado; casi que un momento de revelación al descubrir que las metáforas que ellas habían creado jugando con lo natural estaban en la Naturaleza, latentes, esperando a que alguien las dotara de sentido. También nos obliga a pensar en un carácter arqueológico. Frente a esas obras que son escenarios de gran simbolismo, no podemos evitar ‘desenterrar’ otras anteriores. Quizá ello se deba a que Moreno y Grau parecen articular su trabajo mediante «metáforas obsesivas», metáforas que las comprometen. Sin embargo, ese compromiso, ese registro personal o autobiográfico se expande. En ellas podemos proyectar nuestras propias situaciones y comportamientos cotidianos: la convivencia y la relación con los demás y especialmente con otro interlocutor, la comunicación y el diálogo que se deriva de ello, tendente en ocasiones al consenso y otras al disentimiento.

‘The Old World is Burning’, la instalación fotográfica está cargada de tensiones y extremos; algunos de ellos, de hecho, aparecen en un texto que, cifrado en Morse, se ‘enuncia’ en otra de sus obras presentes en esta exposición (‘The Inner Room’). No en vano, no deja de ser una contundente serie sobre los estados de la materia: el hielo, el fuego y la lava o el vapor de agua, a las que se unen el día y la noche o la sombra y la luz. Suman otra nueva metáfora vivencial, fiel al recurso de la temperatura (sensación de calor y frío) que sistemáticamente han trasladado a su obra; sensaciones ligadas a las maneras de manifestarse del ser humano y también a la necesidad del otro (calor, ser arropados). Ellas aparecen recortadas o a contraluz, quizás como metáfora de la dificultad del equilibrio, ante muchos de esos fenómenos, ante una Naturaleza que se muestra sublime mediante todo su poder.

La instalación principal es la que se halla en el espacio central de la galería: ‘Return Forever’. De nuevo, la Naturaleza aparece como ilimitada cantera de la que proceden imágenes que, con la justa intervención de las artistas, se sobredimensionan y adquieren un sentido alegórico. Una catarata conformada por dos afluentes que se unen en la caída y vienen a desembocar en un mismo lugar parecía permanecer latente a la espera de que las artistas la dotaran de sentido y, al participar de un discurso, adquiriera una proyección vivencial y autobiográfica. Dos cursos, tal vez con recorridos muy distintos, vienen a converger y a mezclar sus caudales hasta convertirse en uno. En primera instancia es una metáfora de la propia pareja artística, de la condición ‘en singular’ que aceptan en el arte y en la vida a pesar de la dualidad. Pero, indudablemente, queda abierta a que cada uno de nosotros nos reconozcamos en esa especie de enseñanza de vida en la que parece convertirse la cascada. La Naturaleza emerge para las artistas como un espejo presto a devolverles una alegoría. Y ese espejo que localizan, que toma simbolismo por su condición como pareja, es puesto a nuestra disposición. Este sentido se amplifica al situar bajo la pantalla sobre la que se proyecta la catarata un vidrio negro. Haciendo uso de uno de los recursos predilectos de Moreno y Grau, el reflejo, la cascada se duplica produciendo una suerte de eterno retorno, de ciclo de la vida.

También en ese ámbito de la dualidad y de la comunicación se adentra ‘The Inner Room’, conformada por dos vástagos metálicos que intercambian mensajes cifrados en código Morse a través de la luz -casi que un manifiesto vital y creativo-. Esta obra, nuevamente, nos sitúa en ese ámbito de diálogo que las autoras consideran fundamental de la convivencia y del trabajo. En muchas ocasiones nos encontramos ante la imposibilidad de contar el trabajo de Moreno y Grau sin remitirnos a su condición de pareja. Y es que su obra parece transparentar esa condición, ese diálogo sostenido, ese trasvase de ideas, ese encuentro e intercambio de experiencias. Tanto que podríamos decir que ambas ‘transparentan’ a través de metáforas el proceso creativo y vivencial. De hecho, como ocurre con esta exposición, la enunciación de la dualidad siempre ha aparecido en sus proyectos, como en ‘Géminis’, el que desarrollaron para los Encuentros de Arte de Genalguacil y que consistía en dos paralelepípedos verticales que reflejaban imágenes y la luz. ‘The Inner Room’ es una pieza tremendamente fría y aséptica –el metal no es gratuito, siempre es usado por Moreno y Grau con un fin sinestésico, en alusión a la temperatura-, pero, al mismo tiempo, es profundamente espiritual. La comunicación, el diálogo, la unión, la conexión pasan a ser algo inaprensible y etéreo, ajeno a lo material, como la luz.

El paisaje interior de Moreno & Grau

La luz y el agua se mantienen como la materia prima esencial en la propuesta que el tándem estrena hoy en la Galería Isabel Hurley

Las artistas malagueñas firman un sutil proyecto en torno a la naturaleza

Antonio Javier López

25 noviembre 2016

Return.Forever

«Ese viaje nos cambió…», la mirada celeste de Alba Moreno se pierde en un punto de la pared y de la memoria para llegar hasta aquel mes pateándose Islandia junto a Eva Grau. «Para nosotras fue entrar en la naturaleza de una forma real. Nos fascinó esa juventud de la tierra…». Y entonces Alba calla. Piensa unos segundos -dos, tres- y sigue: «Antes veíamos el paisaje de una manera diferente, con más distancia. Ahora, desde aquel viaje, es como estar dentro de la naturaleza». Y aquí, la naturaleza actúa a modo de diario íntimo, de espejo de Moreno & Grau, que hoy presentan en la Galería Isabel Hurley una exposición sugerente y sutil, minimalista y delicada: ‘The distance in between’ (La distancia en medio).

Porque la clave de todo el proyecto parece residir ahí: en el medio, en los huecos necesarios para que fluya la creatividad, como las neuronas necesitan una distancia mínima y crucial para transmitir los impulsos eléctricos, para convertir esa íntima descarga en un pensamiento, una emoción. «Toda la exposición habla del proceso de creación juntas, de cómo ha evolucionado», esboza Moreno. Y Grau sale del silencio por un instante y abrocha: «Antes eran ideas cruzadas y ahora se hace una. Es como si pensáramos con una sola cabeza».

Porque las dos pensaron lo mismo cuando vieron aquel paraje de Islandia donde dos ríos caen en cascada para convertirse en uno solo. La escena se proyecta en medio de la sala, entre dos cristales negros colocados en el suelo. Y así, el espectador contempla cómo los dos ríos se hacen un solo caudal que vuelve a dividirse en dos en el reflejo proyectado en el piso. Es la instalación ‘Return.Forever’, quizá la pieza más notable del proyecto.

Porque ‘The distance in between’ (en cartel hasta el próximo 14 de enero) ahonda en los ejes esenciales de la obra de Moreno & Grau: el paisaje como campo de trabajo, la luz y el agua como materias artísticas, la reflexión sobre la dualidad y los opuestos… Señas de identidad que ya presidían ‘Many rivers to cross’, la exquisita propuesta que ambas presentaron la pasada primavera en Casa Sostoa, y que ahora aparecen si cabe más destiladas.

Un diálogo en morse

Porque Alba Moreno (Málaga, 1985) y Eva Grau (Málaga, 1989) dejan al mínimo la escenografía para ir al tuétano, a lo más profundo del bosque, que en su caso deja ver el árbol. Como dos árboles pelados se levantan los dos postes metálicos en ‘The Inner Room’ (La habitación interior). Uno frente a otro, mirándose con un ojo del que sale en cada caso un haz de luz parpadeante. Un diálogo mudo, en morse: «- there is no energy without opposites – day and night – birth and death – joy and pain – reason and energy (-No hay energía sin opuestos – día y noche – nacimiento y muerte – placer y dolor – razón y energía).

«Es una conversación sobre los opuestos, sobre la idea de que no hay energía sin contrarios», enlaza Moreno sobre la pieza producida en colaboración con el Instituto Andaluz de la Juventud. Y añade: «Decidimos que fuera en morse porque es luz, porque se trata de un código primitivo donde todo es objetivo».

Porque el objetivo de Moreno & Grau se detiene en escenas que parecen baladíes, pero que esconden un temblor. Positivo y negativo de nuevo enlazados en ‘The old world is burned’ (El viejo mundo está quemado), una serie de clichés fotografiados e impresos sobre láminas de metacrilato. Imágenes superpuestas. Luces y sombras. Como en lo más profundo de la naturaleza, aislados, solos, donde no llegan el ruido ni la prisa ni la cobertura del móvil. Donde sólo quedan el silencio y algo parecido a la paz. Como estar frente a la obra de Moreno & Grau.

El Ayuntamiento de Torremolinos da a conocer los diez seleccionados de la beca de residencia artística EmerGenT

emergente_1

Los becados realizarán in situ su obra desde el 1 al 31 de octubre en distintos lugares del municipio

Los proyectos seleccionados corresponden a la artista sevillana Ana Barriga que plantea la producción de una pieza pictórica de gran formato fundamentada en la búsqueda y encuentro casual de objetos de segunda mano de carácter lúdico en Torremolinos; la cartografía humana del madrileño Guillermo Martín con los habitantes de Torremolinos mediante la producción de una extensa serie de retratos a través del dibujo; la instalación del barcelonés Eduard Cornelles, que construye una instalación escultórica basada en pequeños cuencos cerámicos que contienen sonido, estableciendo una relación entre los espacios y fábricas donde se producen las piezas cerámicas, el receptor y el espacio donde se instala la obra; la originalidad de la pintura con plastilina de Rafael Jiménez, que propone una reflexión sobre la memoria colectiva en torno al patrimonio histórico e icónico de Torremolinos; la instalación escultórica, dibujo, intervención y happening de Yann Leto que se basa en la época dorada de Torremolinos; la pintura y collage de 200 x 140 cm de Nacho Martín Silva; el lienzo en blanco para Torremolinos, de José Medina Galeote; la instalación de Moreno y Grau que busca representar la transición o transformación a través de elementos del paisaje; el `hotel del fin del mundo’ de Jonathan Notario, que consiste en una pieza de vídeo animación 3D como metáfora irónica del final de una época dorada del turismo; y la obra del malagueño Antonio R.Montesinos, que proyecta una catalogación de detalles de edificios emblemáticos de la arquitectura del Relax y el desarrollismo como parte fundamental de la historia y la identidad de la ciudad de Torremolinos a través de impresiones 3D, dibujo e instalación.La concejala de Cultura, Aida Blanes, ha querido destacar también el éxito de la convocatoria por los numerosos proyectos que se han presentado pero también por la calidad de los mismos “además proceden de distintos puntos de la geografía española, pero también de Latinoamérica, son diez artistas que pasaran un mes con nosotros y que van a enriquecer el patrimonio cultural de Torremolinos, porque sus obras serán parte del legado municipal. Además es novedoso y muy importante que impliquen a la ciudadanía porque son parte de la obra, les hacen participes. La beca sitúa a Torremolinos como baluarte cultural, vuelve a ser referente, a retomar el lugar que a nivel cultural merece. Los proyectos han tenido como objetivo devolver a Torremolinos su memoria, glamour y libertad de los años sesenta además de alentar la participación ciudadana”.

Por su parte el director de la Beca EmerGenT, Fernando Bayona, ha querido reseñar que se trata de “un proyecto muy necesario en el panorama artístico nacional porque hay muy pocas becas de estas características porque nace con la firme intención de profesionalizar al sector artístico. La beca dota de unos honorarios a los artistas pero también cubre las dietas, alojamiento y materiales necesarios para realizar los distintos proyectos. Entre las 119 propuestas recibidas ha sido difícil elegir diez, pero por encima de todo celebramos el grandísimo éxito de la convocatoria al ser la primera edición, esperamos que se afiance por el nivel de las propuestas y la calidad de los proyectos”.

La concejala de Cultura ha querido también destacar el carácter de los miembros del jurado y el difícil proceso de selección entre tantos proyectos valiosos. Ha agradecido la colaboración de un total de cinco expertos que han formado parte del comité, entre ellos se encuentran profesionales de la talla el periodista y coordinador de contenidos culturales y arquitectura de ABC Cultural, crítico y comisario de arte independiente, Javier Díaz Guardiola, el crítico de arte y comisario independiente Juan Francisco Rueda. Así como Alicia Ventura, directora de contenidos culturales de DKV, comisaria de arte y responsable de adquisiciones de la colección. Asimismo, el comisario de arte y director de la colección Absolut y Audemars Piguet, Eloy Martínez de la Pera Celada y el artista plástico y director de la beca, Fernando Bayona.

LISTADO DE SELECCIONADOS (POR ORDEN ALFABÉTICO –APELLIDO-)

1.- Paraísos perdidos, de Ana Barriga. (Pintura)

Sevilla, 1984

El proyecto plantea la producción de una pieza pictórica de gran formato fundamentada en la búsqueda y encuentro casual de objetos de segunda mano de carácter lúdico en los mercadillos de Torremolinos, que usados a modo de revisión en clave contemporánea del género del bodegón, constituirán el elemento de inicio del posterior trabajo pictórico.

2.- Persona. Una cartografía humana de Torremolinos, de Guillermo Martín Bermejo. (Dibujo)

Madrid, 1971

Propone la realización de una cartografía humana de los habitantes de Torremolinos mediante la producción de una extensa serie de retratos a través del dibujo. Para ello abrirá las puertas de su estudio para acoger a todo aquel que quiera ser partícipe del proyecto posando para el artista.

3.- Gone but not forgotten, de Eduard Comelles. (Instalación escultórica-sonora)

Barcelona, 1984

El proyecto construye una instalación escultórica basada en pequeños cuencos cerámicos que contienen sonido, estableciendo una relación entre los espacios y fábricas donde se producen las piezas cerámicas, el receptor y el espacio donde se instala la obra.

4.- Todo lo que contaremos, de Rafael Jiménez. (Pintura con plastilina)

Córdoba, 1989

Propone una reflexión sobre la memoria colectiva en torno al patrimonio histórico e icónico de Torremolinos, mediante la creación de dos cuadros de gran formato realizados con plastilina sobre madera como metodología pictórica. Para ello producirá dos imágenes, una que quedará como testimonio de origen, y otra que será modificada por la participación ciudadana.

5.- Tony´s bar, de Yann Leto. (Instalación escultórica, dibujo, intervención y happening)

Burdeos, Francia, 1979. Vive y trabaja en Zaragoza

Leto se basa en la época dorada de Torremolinos para crear un proyecto en el que mediante el dibujo, la pintura, la intervención e instalación escultórica realizará un repaso por la vida nocturna de la época, materializado en la construcción de una caseta instalación en la que se albergarán las piezas producidas durante su residencia.

6.- Piece of trash, de Nacho Martín Silva. (Pintura y collage)

Madrid, 1977

Martín Silva propone la construcción de un gran collage de 200 x 140 cm partiendo de un proceso de construcción y destrucción de la imagen mediante la pintura y la fotografía.

7.- Lienzo en blanco para Torremolinos, de José Medina Galeote. (Pintura mural)

Gerona, 1970, afincado en Antequera

Realizará una gran pintura mural partiendo de su estética personal y adaptándose a varios emplazamientos arquitectónicos del centro de la ciudad de Torremolinos.

8.- Cycles (or how to disappear in plain light), de Alba Moreno y Eva Grau. (Instalación)

Málaga 1985 y 1989

Moreno & Grau presentan un proyecto instalativo que busca representar la transición o transformación a través de elementos del paisaje, donde la luz, los elementos de la naturaleza o la interacción de la obra con el entorno serán factores determinantes para el desarrollo de la misma, conviviendo con la ciudad y sus habitantes.

9.- El hotel del fin del mundo, de Jonathan Notario. (Vídeo 3D, pintura y fotografía)

León, 1981

El proyecto consiste en una pieza de vídeo animación 3D como metáfora irónica del final de una época dorada del turismo, que será proyectada a modo de cine de verano y recogerá archivos fotográficos, sonoros y cinematográficos de Torremolinos, a lo que se suman una pintura gigante en una valla publicitaria anunciando la película, y varias piezas pictóricas. Se invitará, a través de un día de puertas abiertas, a que la población sea partícipe del proyecto apareciendo como actor en el film.

10.- Arqueologías del ocio, de Antonio R. Montesinos. (Impresiones 3D, dibujo e instalación)

Málaga, 1979

Proyecta una catalogación de detalles de edificios emblemáticos de la arquitectura del Relax y el desarrollismo como parte fundamental de la historia y la identidad de la ciudad de Torremolinos. Partiendo de esta catalogación realizará un conjunto de dibujos, collages y piezas escultóricas que representen a la ciudad, sus edificios y la industria del turismo.

Un refugio para el arte andaluz más actual

La Fundación Cajasol reúne hasta el 9 de octubre el trabajo de una docena de creadores nacidos a partir de 1980 que reflexionan sobre la búsqueda de un espacio propio en el contexto de la crisis
Charo Ramos| 24.09.2016 | Diario de Sevilla

exhibitonview_S/T

La temporada expositiva arranca en la Fundación Cajasol con una mirada al arte andaluz emergente. Tanto la comisaria del proyecto, titulado Un lugar en el mundo en alusión a la película de Aristarain, como los creadores seleccionados han nacido con posterioridad a 1980. Muchos de ellos viven y trabajan fuera de España, lo que lleva directamente al tema elegido por Mariana Hormaechea para abordar su selección: dónde se refugian los creadores que están llamados a protagonizar la renovación de la escena andaluza. Con la burbuja inmobiliaria como punto de partida de la crisis, y especialmente atenta a la dispersión geográfica de las nuevas generaciones, la comisaria combina cuestiones sociológicas, antropológicas e intimistas en esta reflexión colectiva sobre el anhelo de un hogar y un espacio propios.

La instalación, la fotografía, la poesía o el vídeo son los principales lenguajes que emplean estos artistas, de entre los cuales los más jóvenes comienzan a ser descubiertos por el público inquieto mientras que otros cuentan ya con una notable trayectoria apoyada por becas, premios o residencias en el extranjero. Esta cartografía de nombres y tendencias es, así, el primer mérito de una cuidada selección de trabajos que se distribuyen por las dos plantas de la Sala Murillo y que merece la pena desentrañar con el apoyo de las visitas guiadas (reservas@monto.es), porque no es extraño querer saber más de cada uno de los participantes.

Mariana Hormaechea (Santurce, 1983) considera que no son tiempos para exaltar la diáspora por los condicionantes económicos que conlleva en el caso español pero sí ha querido atender al viaje como movimiento migratorio y espacio fértil de creatividad, a la par que factor de desestabilización en un mundo globalizado donde cada vez hay más voces contrarias a la libertad de fronteras. “En un universo despersonalizado como el nuestro, el artista contemporáneo busca construir refugios íntimos y frágiles como protección de otros mundos más oscuros”, asevera Hormaechea.

Muchas de las obras hablan, conspicuamente, de la vulnerabilidad. Así ocurre, por ejemplo, con Lola Guerrera (Córdoba, 1982), cuya delicada pieza Refugio mezcla la escultura, la fotografía y la instalación, y ha sido creada ex profeso para la muestra. La artista, licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Málaga (UMA) y Máster en Fotografía, combina sin estridencias la imagen digital con los materiales artesanos como el algodón o el yute, cuya procedencia natural usa para plantear una defensa militante del medio ambiente. La fotografía adyacente documenta la acción que realizó en su casa, donde construyó sobre su cama una especie de cabaña con palos de madera encontrados en la calle. La recreación de esa guarida, que también sugiere un palio, un dosel o una bóveda vegetal, puede rodarse y permite al público apreciar los detalles. La obra, de gran poder evocador, consigue que pasemos de la reflexión ecologista al anhelo del nido y viceversa.

La fragilidad y la poesía están muy presentes también en Duelo, de David Escalona(Málaga, 1981), licenciado en Bellas Artes que amplía estudios en Medicina y cuenta con un arrollador currículo artístico que abarca no sólo exposiciones en galerías como Fúcares, Isabel Hurley, CAC Málaga o el Centro Conde Duque sino también aplaudidas incursiones literarias, a menudo ilustrando poemas de la escritora Chantal Maillard. El mundo personal de Escalona desborda en la fotografía Duelo que Hormaechea ha escogido para enlazar las ideas del hogar y la pérdida. Contemplamos la imagen de un sanitario familiar donde alguien que tal vez ya no está ha dejado en el pomo de la puerta una toalla usada, que vemos duplicada gracias al juego que establecen los espejos. El mobiliario nos retrotrae a los años 70 y la ausencia de figuras humanas genera extrañeza. Pese a su frialdad forense, la fotografía nos llena de emoción. “Lo que me inquieta es la viva presencia de esa ausencia”, aprecia el propio David Escalona.

La fotografía es asimismo el lenguaje con el que la pareja de artistas que conforman Julia Fuentesal Rosa (Huelva, 1986) y Pablo Muñoz Arenillas (Cádiz, 1989) se enfrenta a su proyecto Talgo, en el que convierten un vagón de tren en espacio abstracto y estético centrando la atención en los objetos inertes, como las cortinillas azules o la botella de agua olvidada. El contraste entre esos elementos en primer plano y el paisaje del fondo brinda un cruce de miradas no exento de humor, curiosidad y alegría. El viaje, para esta pareja artística que actualmente trabaja en Londres, es una experiencia azarosa y, por ello, promisoria. Fuentesal y Arenillas, que tuvieron su primera individual como colectivo artístico gracias al programa Iniciarte, y fueron seleccionados por el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo para su proyecto A Secas dedicado a los artistas andaluces de ahora, se cuentan entre los galardonados del XXXVII Certamen Nacional de Arte Ciudad de Utrera.

La trayectoria de Sonia Espigares (Sevilla, 1987) recibió un impulso considerable con la beca de creación artística que disfrutó en México gracias a la galería Rafael Ortiz, con la que trabaja desde 2014, y que confirmó las expectativas puestas en esta fotógrafa que se dio a conocer en la colectiva Que vienen los bárbaros celebrada en el ICAS en 2012. Espigares comparece aquí con tres fotografías que exploran -especialmente la titulada Asedio- la desasosegante relación del individuo contemporáneo con la naturaleza y el modo en que habitamos los espacios. La idea del movimiento, del acceso a un terreno desconocido, permite a la artista transitar por facetas opuestas, de lo inhóspito a lo acogedor.

La naturaleza arrollada por los desmanes urbanísticos es un tema que preocupa especialmente a Miguel Ángel Moreno Carretero (El Carpio, Córdoba, 1980), quien emplea materiales humildes y métodos de la arquitectura y la ingeniería para discurrir con contundencia sobre la burbuja inmobiliaria y el expolio paisajístico. En sus obras los sueños de independencia o de espacios comunitarios están sepultados por hormigón y apresados por cepos hipotecarios. Hay ironía y compromiso cívico, pero sobre todo hay una atenta ejecución formal que desborda en Hidroclastia, una instalación que, para la comisaria Mariana Hormaechea, “funciona como metáfora para hablar del ladrillo y sus consecuencias sociales, económicas y medioambientales”.

Muy cerca, las fotografías de Óscar Romero (Sevilla, 1984) comparten postulados críticos con las esculturas de Moreno Carretero. En estas impresiones el paraíso está roto, putrefacto, y en su lugar aparecen construcciones verticales que nunca llegarán a inaugurarse, muros de cemento y formas diversas de la avaricia y la especulación. Es la suya una fotografía de corte documental rotunda y salvajemente poética.

Cristina Díaz (Jerez de la Frontera, 1986) ausculta, por su parte, la zozobra que conlleva la búsqueda de nuevos horizontes laborales o meramente vitales en su interesante vídeo Herzlich Willkommen, donde entrevista a una serie de jóvenes a los que ha cubierto con la máscara de un animal migratorio diferente. Esta pieza documental de corte intimista nos informa de los intereses literarios y cinematográficos de esta licenciada en Bellas Artes que trabajó varios años en Berlín y ha dejado huella en galerías especializadas como Sánchez de Lamadrid o The Lab Gallery en Dublín.

El videoarte y la poesía son los ámbitos por los que transcurre la carrera de Beatriz Ros (Málaga, 1984), licenciada en Bellas Artes por la UMA, poeta (los sellos La Bella Varsovia y Renacimiento han dado cuenta de su talento) y artista de proyección internacional gracias a exposiciones en Copenhague, Washington o, la más reciente, en el Palmeral de las Sorpresa de Málaga con el programa Iniciarte. De Ros vemos aquí su creación audiovisual Miss-Taken, una reflexión sobre el proceso creativo. El pulso entre el deseo de refugio y la necesidad de abandonar la calma y la zona de confort se expresan en una acción que tiene al cuerpo de la artista como materia prima.

Mención especial merecen los trabajos de Mercedes Pimiento y la pareja que conforman Moreno y Grau por su uso de materiales humildes y perecederos. Pimiento (Sevilla, 1990) emplea pastillas de jabón en la instalación Useless. Landscape para ironizar sobre el proceso de construcción de una urbanización ficticia. Atenta a la Historia del Arte, con ecos aquí del Land Art y el minimalismo, la sevillana juega con la escala en estos “paisajes en desuso” que complementa con una selección de dibujos sobre papel. Licenciada en Bellas Artes, Pimiento reside ahora en Barcelona, donde cursa el Máster en Producción en Arte Contemporáneo, y ha participado en la última edición de Casa Leibniz, celebrada este año en el Palacio de Santa Bárbara de Madrid.

Las malagueñas Alba Moreno (1985) y Eva Grau (1989) forman un colectivo artístico que trabaja en medios diversos como la fotografía, la instalación, el vídeo o la escultura. Sin título es la pieza elegida por Mariana Hormaechea para reflexionar sobre el extrañamiento y el desarraigo. Moreno y Grau suelen interesarse por materiales que se comunican con la luz, desde metales a espejos y vidrios. Aquí plantean, mediante un tubo de cobre suspendido y del que cuelga una piedra de malaquita, el deseo de evasión, la búsqueda de lo primitivo y la conexión con un mundo aún sin contaminar donde ellas aspiran a echar el ancla.

Alba Moreno, Eva Grau, Fernando Bayona y Manuel Bru, ganadores del Certamen de Artes Plásticas ‘Desencaja’

Ganadores del certamen ‘Desencaja’ junto con Ruiz Espejo y Cabrera

EUROPA PRESS. 29.10.2015

Los proyectos artísticos ‘Paragraph 175’, de Fernando Bayona (Linares, Jaén); ‘Bird Bang’, de Manuel Bru (Granada) y ‘The Inner Room’, de Alba Moreno y Eva Grau (Málaga), han sido los ganadores de la edición 2015 del Certamen de Artes Plásticas que convoca el Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ), en el marco del programa ‘Desencaja’. Ampliar foto Los ganadores han sido presentados este jueves en Málaga por el delegado del Gobierno andaluz en la provincia, José Luis Ruiz Espejo, y la coordinadora provincial del IAJ, Silvia Cabrera, quienes han destacado la calidad de las obras seleccionadas y la trayectoria de los jóvenes artistas. Ruiz Espejo ha resaltado la labor que hace el IAJ al mantener y desarrollar un programa como ‘Desencaja’, “dirigido a promocionar y difundir la obra artística de la juventud andaluza y a apoyar el lanzamiento profesional de las creadoras y creadores de nuestra tierra”. En este sentido, ha señalado que “vivimos tiempos difíciles, de crisis económica, por lo que es en situaciones como éstas cuando es más necesario poner en valor el talento con el que cuenta nuestra tierra, y más en un aspecto que tanto apreciamos en Málaga y en Andalucía como es la cultura, un campo que nunca puede guiarse meramente por cuestiones economicistas ni de rentabilidad económica”. Por su parte, Cabrera ha explicado que los tres proyectos ganadores recibirán 5.000 euros cada uno en concepto de adquisición de la obra, según se establece en las bases del concurso. Asimismo, desde el IAJ se realizará una exposición y un catálogo sobre estas obras y el proceso de creación de cada una de ellas. Proyectos ganadores El proyecto ‘Paragraph 175’, de Fernando Bayona, es una compleja y ambiciosa iniciativa de investigación de corte documental, que aborda, a través del medio fotográfico, el vídeo, la escultura y la instalación, el desconocido programa médico emprendido por el régimen nazi durante la II Guerra Mundial para encontrar una vacuna contra la homosexualidad. Por su parte, el de Manuel Bru, denominado ‘Bird Bang’, es un mural en el que convergen varias ideas con una visión quimérica de la explosión inicial, compuesta por cientos de pájaros. Es un trabajo que pretende aunar el proceso creativo personal, el tema de las aves y el concepto de big bang. La obra de Alba Moreno y Eva Grau, denominada ‘The Inner Room’, es un proyecto fotográfico e instalativo que gira en torno al lenguaje entendido en sus niveles más básicos, donde no existe un alfabeto ni vocabulario, tan solo un código inicial que es suficiente para llegar al otro. Es un proyecto metafórico y simbólico. En la presente edición del Certamen de Artes Plásticas han participado unos 62 artistas, de entre los que un jurado, integrado por la coordinadora del IAJ en Málaga, la profesora Ana García y la artista plástica Clara González, ha seleccionado las obras ganadoras. El certamen forma parte del programa ‘Desencaja’, una iniciativa del IAJ cuyo objetivo es promocionar y difundir la obra de jóvenes creadores, así como apoyar su formación y lanzamiento profesional. Desde sus inicios, ha incluido en sus bases la adquisición de obras de artistas jóvenes de la Comunidad. Junto con las Artes Plásticas, ‘Desencaja’ enmarca las siguientes modalidades artísticas: cómic, teatro, canción de autor, cortometrajes, fotografía, pop-rock, break-dance, graffiti, narrativa, poesía, Twitter, diseñadores noveles y flamenco.